sábado, 7 de enero de 2012

CARTA DE ADOLFO PEREZ ESQUIVEL AL GOBERNADOR DE LA RIOJA POR LA TENSA SITUACION A RAIZ DE LA MINERIA

Buenos Aires, 4 de enero 2012




Señor Gobernador de la provincia de La Rioja


Dr. Beder Herrera


Desde la Fundación Servicio Paz y Justicia, expresamos nuestra preocupación ante los hechos ocurridos el día 3 de enero del corriente año, en la localidad de Famatina, de su provincia.

Desde hace tiempo los vecinos del lugar en forma organizada se oponen a todo emprendimiento que ponga en riesgo el ambiente y la calidad de vida de los pobladores. Por tal motivo desde los 1º días de enero han cortado la ruta de acceso a la subida al cerro para impedir que trabajadores de la empresa Osisko realicen tareas de exploración.


Las acciones tomadas `por los ciudadanos se basan en el artículo 41 de la Constitución Nacional y en la falta de aplicación por parte del gobierno de la provincia respecto de la participación ciudadana que ordena la Ley general del ambiente (ley 25675)

A consecuencia de ello, es injusto que se tomen acciones de criminalización de la protesta social de los vecinos, quienes han realizado innumerables denuncias, las cuales no se han resuelto a su favor en el mejor de los casos.


Asimismo manifestamos nuestro descontento con el actuar de las autoridades locales y lamentamos que el gobierno de la Provincia privilegie el capital financiero sobre la vida del Pueblo riojano

Por tal motivo exigimos que se tenga en cuenta las necesidades de la sociedad de Chilecito como así también el cumplimiento de los Derechos Humanos de esta población. Y esperamos que se abra un canal de dialogo por el cual llegar a un entendimiento de los reclamos; para una vida digna para todos y todas.

Reciba nuestro saludo de Paz y Bien




Adolfo Pérez Esquivel


Coordinación Nacional de la Fundación Servicio, Paz y Justicia.





martes, 3 de enero de 2012

Empezar I

          
Pienso ¿qué es ser...?
¿Será tener fuerza, pelos en el pecho
y ser un gran amante?
¿Será ser padre y trabajar duro?
¿Será ser un gran jugador de fútbol,
 agarrarme a puñetazos sin perder y
tomarme diez cervezas en la esquina de casa?


Hoy es un enigma oscuro y lleno de temor.
¿Qué será…?
Dudo, sueño, tiemblo…


En mi décimo octavo intento
sacaré tímidamente mi pie del círculo
cargaré con mi cuerpo y me envolveré
en mi piel y así saldré al mundo.


¿Y ahora…?
El abismo frente a mí.


Vuelo, vuelo tan alto como puedo
sujeto libre
sujeto a la vida
sujeto a mi propia realidad
buscándome… buscándome…

                                                                  Víctor Hugo Ibáñez

martes, 29 de noviembre de 2011

domingo, 27 de noviembre de 2011

La Viuda Negra

La Viuda Negra

   En los montes cercanos a casa, solía jugar de chico, me gustaba observar todo cuanto ocurría a mí alrededor. En esos montes salteños tenía mucho para curiosear, pero ahora solo me voy a ocupar de contarles la historia de la viuda negra.
   Una tarde de mucho sol, me adentre más de lo acostumbrado en el monte y llegué a los bananales que estaban cercano al río y mi curiosidad se fijo en una pequeña araña de cuerpo negro, culo grande, unas patas extravagantes para su tamaño y en su parte inferior un reloj de arena rojo.
   Incline mi cuerpo y me acerque tanto a su telar, que casi podía oírla.
  Estaba ella en el centro y con un tamaño mucho menor, al parecer de su misma especie, una araña macho, tocando una delgada tela brillosa que llegaba justo a la última pata trasera izquierda de la hembra. Parecía como un llamado a la puerta, como pidiendo permiso para entrar.
   Con unos pequeños golpes, la araña macho parecía decirle “Hola preciosa ¿me deja entrar? Y esta permanecía indiferente, como diciendo “discúlpeme usted, estoy muy ocupada y no tengo tiempo de atenderlo”.

Macho: disculpe, pero es que he quedado atrapado al verla allí sola, con esas voluptuosas piernas, esa cola y esos ojos. No pude evitar llamar, me es imposible partir, si usted no me invita a entrar, temo morir de pie ante su puerta. Es algo más fuerte que yo, se lo juro.

Hembra: ja, ja, ja… ¡Que galante…! Y con este día de tanto calor. Yo lo invitaría a pasar pero, sabe usted como es la gente ¿qué van a decir…? Sola, viuda y dejándolo pasar en esta tarde de siesta.

Macho: pero... no sea tan dura con usted misma ¿quién se atrevería a pensar mal? viéndola así tan hermosa. Permítase y déjeme hacerle compañía, además la tarde está tan cálida para estar a solas.

Hembra: ¡Mm.… que cortes! lo voy a dejar pasar, pero guarde su distancia, mire que no soy una mujer débil como parezco y muchos han perecido ante mí. No me gustaría tener que lastimarlo, nunca me gusta tener que lastimarlos, pero vio como es… a veces ocurre…

Macho: le agradezco y sepa que guardare la distancia, aunque es una mujer muy tentadora, no entiendo como se ha quedado viuda tantas veces, siendo tan dulce como lo es.

Hembra: ja, ja, ja… pero, es todo un donjuán usted. Sepa que no soy de hielo, efervesce mi sangre y con este calor, temo no ser dueña de mi.

Macho: relájese está frente a un caballero, no me abusaría de una dama. Además quiero contarle que mi telar, esta a unas dos plantas de distancia y la observo desde hace tiempo, sé como es su triste historia.
   Se que a sus anteriores maridos, se los ha comido, pero de seguro que no la merecieron, así tanto como la merezco yo. Nadie la ha visto tejer día y noche, arreglar su telar, luchando contra la lluvia, animales y hasta el hombre mismo, que destruyen su trabajo. La he visto pasar hambre y ví su bello cuerpo achicarse hasta casi perderse.
   ¡La amo…! la he amado desde siempre, aunque no dejo de pensar en lo acontecido con sus anteriores maridos.

Hembra: ¡que hombre…! usted está tocando mi alma, mi cuerpo y todo mi ser.
Nunca nadie me dijo cosas tan bellas y tan reales, por cierto. Le contaré, a mis otros maridos, es verdad, me los he comido, pero fue por instinto y falta de amor.
   A usted nunca me lo comería ¡como me privaría de sus palabras y su mirada y ese no se que, que tiene usted! Sería yo una tonta si lo hiciese. Además nunca nadie me había sonrojado así como lo estoy ahora, no puedo evitar tocarme y deseándolo tocarme. Este cuerpo esta deseándolo todo, gimo y me ahogo en mi propio deseo, acérquese déle, no tenga miedo que estoy por arder en llamas si no me toca.

Macho: ¿Qué tentadora lujuria me ofrece? El sudor me agobia, las patas me tiemblan y se van a su lado, pero… algo me dice  que tenga cuidado, que me puede comer.

Hembra: no sea tonto mi buen hombre, si excitada así como estoy ¿podría yo querer comerlo? Soy un volcán a punto de estallar, una flor a punto de romper el botón de mi capullo, soy todo eso y más en este momento.
   Dígame ¿Cómo se le ocurre…? Bueno, digamos que sí, me lo quiero comer, pero de otra forma, tontito, de un modo más dulce, quiero tenerlo dentro mío, tal y como parece. Ser uno los dos, quiero fusionarme con usted, fundirme en un solo fuego, quiero que sea mi todo y ser el suyo, que nada nos sobre y que nada nos falte.

Macho: mi cuerpo ya lo es, estoy en un todo jugado, pero voy a tomar mis recaudos. Prométame que me amará por siempre, que no me matará, que no me comerá y que por siempre estaremos unidos hasta la muerte.

Hembra: ¿Cómo no prometérselo? Tontito, si es justo lo que quiero. Venga góceme y gozaré de usted hasta el final.

Macho: estoy tocando el cielo con las manos, ahora sí que tengo todo lo soñado
¡En verdad lo tengo todo…!

Hembra: ¡que placer siento…! Había esperado por esto toda mi vida…
¡Ups…!
Perdón
recordé algo…
siempre que hago el amor me agarra hambre.
Perdón no lo puedo evitar, es más fuerte que yo…
¿Por qué lo hago?
¿Por qué no lo puedo evitar?

Macho: ¿Por qué? ¿Por qué…?

viernes, 25 de noviembre de 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

Nota del periódico de la barra,




http://www.labarradyr.com.ar/2011/11_nov11/La_barra_Cultura.htm#estimulo

Nota que nos pone contento ya que pone en juego la importancia cultural de esta obra de Goethe