Tríptico del libro “Poemas sobre barro
seco”
De Víctor Hugo Ibáñez
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Imagen de tapa
Fragmento de la obra
Decisiones de un indeciso
¡Difícil decisión…!
La de hacer lo inesperado,
no es aceptación el saberlo.
Dolido arto-agotado, incierto y
todo lo demás
todavía pienso ¿Qué será…?
Lo sentimental, lo dilemático
la duda, la culpa y el tirano error.
Ya la muerte me espera en la quietud.
Descubro otros caminos…
¿Tendré el valor de enfrentar lo que me jode?
No soy el que fui
Pero… ¿Quién soy?
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Cuando miras
Cómo evitar esa luz
que ilumina tu andar,
verde jade que me atrapa y me subyuga.
Cómo evitarte
cuando un pobre caminante
sugiere que no mires,
por temor a caer en el embrujo de tus ojos.
Atrofia en mis oídos no escuchan
y me vi en ellos,
gema preciosa, aún más bella
que la que luces en lo alto.
Como no escuchar
gritos desgarrados,
clamor del que no oye,
que cuenta los
días
y no descubre la calma.
Voráz, aguerrida, pujante, harto agotada,
llena de agobio y de cansancio,
todo no alcanza.
¡Despierta leona dormida
que ruges en silencio!
Quiero navegar por tus curvas
y encontrarte en mi camino.
Ese, que me dejaste ver
en el descuido de una tarde,
cuando bajo tú mirada,
a trasluz, te vi.
Cuando miras…
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Poesía
Cordura rota, desatada locura,
fragmentada en mil pedazos la estructura.
Si algo de carne queda
y mi alma en pedazos
aun se reconoce,
entonces y solo entonces,
quizás haya poesía.
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Deseo
Indescriptible sensación
que explota en un instante.
Deseo apagar el fuego
que crece en mi.
Impulso inexplicable
inútil pensar, que puedo evadirlo
o tan siquiera
no sentirlo.
Revolución interna de todos los sentidos:
El día en que lo malo es bueno,
lo bueno es
malo,
todo esta al derecho y al revés.
El día en que el piso tiembla
y los ideales
caen desde lo alto.
Toda mi vida,
se ve sumergida
en el abismo de los incierto.
Pienso
¿Estaba viviendo o solo era una espera monótona y
rutinaria,
dentro de la cordura de lo social y lo esperado?
Cómo no sentir
¡Qué de lo perturbante, lo real, lo verdadero!
¡Oh! ¿Quién pudiera canalizar el río del deseo
para no sufrir este martirio?
Pero… ¿Qué sería de mí sin afectos?
¿Amaría,
odiaría, mentiría…?
Que pócima es la vida
para no hacerla rutinaria, ruin y sin vida.
Que me permite renacer en cada encuentro
que me entrega algo y me quita,
me mata y me revive.
¡Qué grande es el deseo y la memoria!
Una me da
sentido y la otra, no lo olvida.
