sábado, 2 de mayo de 2015

Jardín de Paz



Ahora sé muchas cosas que no sabía,
ahora sé, porque llevan tantas flores a los entierros,
pretensión de perfumar el putrefacto olor a muerte.
Todas esas pompas en el campo santo
no podrán calmar mi dolor.

 ¡Mi madre está muerta!
Su carne se pudre en la tierra
y ese olor que penetra pestilente sin reparo.
¿Cuánto no le dije?
¡Cuánto falta me hace y aún estando aquí!

Miro el verde silencio
desfilan fantasmas frente a mí
lo real y lo etéreo se confunden
y no veo nada…
¿Cuánto de mí quedo en ella?
¿Cuánto de ella quedo en mí?

Colgado de un abismo
me entrego sin saber.
Deseos de ser libre,
de quedarme con lo poco,
un puñado de palabras
y mil preguntas por venir.

¡Déjame caer en este abismo de nada!

Y seguir vivo, aunque ya no estés aquí.

martes, 7 de abril de 2015

mutismo


Pero… ¡Si estoy callado como un muerto!
Sabor amargo que se aprieta en la garganta
siniestro como un barco fantasma encallado en la carne
y un callo abrazador que recubre maternal la simiente.

Callo, callito, callado.
Mitiga el dolor que me duele
suavizando  mi caída con mentirosos sacos de plumas
y de costras enraizadas en el tiempo.

        -Vocecillas preciosas, susurros diminutos
          que me llaman sin pronunciar mi nombre.
          Sirenas que encantan mis oídos
          tan dulces inadvertidas envolventes.
          ¡No debo! ¡No quiero! ¡No puedo!

          ¡¡¡Oh…!!! Qué hermoso sería
          encontrarme a la musa sin ruidos…

          No obstante. ¿Valdría la pena?
          ¿Cómo juega el ruido en la poesía?

           La pregunta me devuelve y me dejo.-

Se pudre la carne y me lleva.
¡No hay tiempo! ¡No hay tiempo…!

El callo encallado en la carne se oculta silente
y lo trago mudo como un nudo putrefacto
llamando a la muerte.

                        Víctor Hugo Ibáñez (1966)

domingo, 15 de marzo de 2015

Puesta en escena Sobre barro seco

      
                             de Marcela Noemí Cabral y Víctor Hugo Ibáñez

 Elenco:
 Poeta: Víctor Hugo Ibáñez
Poeta1: Julián Díaz
Poeta2: Lia Miersch
Cuervo: Lucas Emanuel Ibáñez
Cantor: Oscar Molina
Voz en off: Marcela Noemí Cabral

Primer acto escena única.  Poeta, poeta1, poeta2, cuervo y voz en off

  En un escenario oscuro, Poeta sentado en una mesa con una botella de vino, un vaso y un cenicero lleno de cigarrillos. Su mirada perdida, cabizbajo y una luz se enciende sobre él.
  Entra el Cuervo en silencio,(vestido con una túnica negra que lo cubre hasta la cabeza y una máscara que cubre su cara) camina alrededor del Poeta, lo mira, luego mira al público. Baja del escenario, camina entre la gente se detiene por momentos y cruza una mirada rasante sobre ellos y luego mira hacia el Poeta, alza sus brazos mostrando su imponencia y sin decir ni una sola palabra. Finalmente camina lentamente, sube al escenario y se ubica en un rincón oscuro del escenario, permanece allí durante toda la obra. Se mantiene oculto en penumbras y cada tanto se aproxima a la luz mira al público y luego vuelve a su rincón.

Voz en off-   La marioneta cansada reposa en su silla, sin preguntas, sin respuestas, sólo y vacío, acariciando la tranquilidad de la nada, cumpliendo el mandato con la perfección cronométrica, de un reloj ingles.

Poeta -                             Silencio
    Sellados los labios el seño fruncido la mirada perdida,
    tan así es mi silencio que ni yo mismo sé lo que de mí quiere.

Poeta 1-                          Lodazal de penas:
   ¡Difícil decisión!
   ¿Tendré el valor de enfrentar lo que me jode?
   ¿Quién? ¿Quién soy?

   Lo impensado, que todo es mentira.
   ¿Y ahora? ¿Qué hago?
   Me libero y me permito…

  Temor de caer en el embrujo de tus ojos
  si pude verme en tus pupilas
  y también me vi en tú alma…

  Entre sueños te vi…
  Soy quien no ves a tu lado
  ceguera maldita, ancestral y castradora
  no encuentro límites ni distancia,
  ansioso apresuré mis pasos
  cayeron mis ojos hasta los pies.

  ¡Dolor inmundo de saberla mía!
  ¿Cuántas veces quise ponerle fin a mi tortura?
  No importa, no puedo aborrecerte.
  ¡Quiero verte y tocarte!
  ¡Hay si pudiera tenerte tan solo una vez más!...
  Examino tu figura, cicatrices del recuerdo
  muerdo hasta sangrar mis labios
  desconocidos temblores
  volcán encendido que expulsa veneno…
  Palabras mudas, oídos sordos
  corazón frío que calla la mentira
  deja espacio entre líneas para poder amarte…

  ¿Cuándo te perdí?
  Recuerdos…
  Tan solo recuerdos…

Poeta 2-                Pie de circulo:
  Temblando mis manos
  te doy y te pido…
  ¿Qué es la vida?
  Preservado ¿Estoy vivo?...
  Si lo ves por ahí
  decile que sigo esperando…
  Hoy hablamos de tan cerca
 que vi, bajo el destello de tus ojos su color
  ¿Siento temor?...
  ¿Con quién hablo?


Segundo acto escena única  cantor y voz en off

Voz en off- Ya la marioneta ha sido tocada.
   La madeja de hilos como un largo cabello,
   se enreda en palabras como un montón de nada.
   Gotas de arrabio emergen de mis ojos cansados de no poder llorar.
   Ya nada es lo mismo, no existe en mí, noche o día, luz o sombra.
   Cuánto quema su tersura dolor inmundo de saberte mía,
   Tembló en mi boca el deseo.
   No concilio en mi razón, mi rosa marchita.

Cantor – (Cantado) A mi manera.  Se puede cambiar el tema por otro que represente la
                                                         escena.

3er acto escena única , poeta1, poeta2

Poeta1-           Estrecho camino:
  Tengo un poema que me ronda
  y está atado a una curda
  ¿Cuánto tiempo más oscurecerá mi vida…?
  Murmullos, palabras muertas
  que mi boca calla…
  ¿Cuándo olvidé lo que de mí quería?
  ¿Cuándo dejé mis deseos?
  ¿Qué quería?...
  Raíz, me retuerzo en gemidos desnudo
  de piel sobre barro seco…
  No tengo descanso
  atado estoy de pies y manos.
  ¡Ruidos, ruidos!...
  Golpea, golpea, golpea.
  ¡Duele tantos desencuentros!...
  ¿Por qué pongo el cuello
  donde sé que me lo van a cortar?...
  Mi boca aún come de tú mano,
  tempera verde me espera.
  ¡Déjame beber con mi mano!
  ¡Y libérame!... atadura que me tienes.

Poeta2-                Carbón de piedra:
  Cordura rota, desatada locura
  fragmentada en mil pedazos la estructura…
  Indescriptible sensación
  que explota en un instante
  revolución interna de todos los sentidos.
  Cómo no sentir.
  ¿Qué sería de mí sin los afectos?
  ¡Qué grande es el deseo y la memoria!
  Una me da sentido y la otra, no lo olvida…

  Hoy, es un enigma oscuro y lleno de temor
  ¿Y ahora?... El abismo frente a mí,
  como cuando escapan tus manos de mis manos
  y me quedo con la angustia…

  Para qué soñar, sí puedo volar
  verde pradera en campos distintos
  vértigo que fluye y no atormenta
  sueños de volar…
  Busco un poema, en otros me busco.
  ¡Oh poema! Sácame a la luz
  que aún mi diestra escribe.

  De los intersticios del decir
  me sabe a poesía
  algo de mí se pierde…
  Me dejo y me tomo sin mas
  esas ganas de encontrarme
  y no me encuentro…
  te fumo en un cigarro
  quiero dejarte, tenerte, dejarte…
  ¡Es amor, locura, pasión!
  ¿Qué es la muerte?

  ¡Qué jodido estás!
  Caigo de repente en un oscuro abismo
  nada sé de ti…
  Ya el esfuerzo es en vano,
  escudriño en mis entrañas
  y solo me queda un recuerdo,
  un recuerdo de nada.

Poeta                           Empezar

 Escapa de mi boca la voz, cuando digo “te amo”
 como cuando escapan tus manos de mis manos
 y me quedo con la angustia.


                                         Fin.

Solicitar por mail el archivo en formato word. 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Alejándome

Subo, ayudado por la mano que me guía
en el reverso de la cabina de una pick up,
entre bártulos desparramados, me siento.
Arranca el andar y una nube de polvo
va borrando la casa que ya nunca será.

Solo un recuerdo me ronda,
de nubes, polvo y ese lugar.
Camino tieso por caminos inciertos.
¿Tierra, dónde estas?  ¿Y mi lengua?  ¡Y mis estrellas…?
Ya nada es.

¿Cómo vivir…? Tiempo sin tiempo que me vio nacer
y sin oportunidad de despedirme?

Nada vuelve atrás.
Pero… ¿Y yo, dónde quede?
Mi cuerpo esta en mi presente
y algo de mí, quedo allá.

Dicen: “el tiempo lo cura todo…”
“Querido tiempo, avísale a mi algo
que estoy acá y que sin él no vivo.”

¿Qué llave falló, que mi cuerpo salio
y mi alma quedo adentro?

Siempre anhelo en un cigarro, algo que perdí.
En la oscuridad de mis pensamientos me pregunto.
¿Será que alguna vez fue mío
o ya estaba perdido lo que perdí?


Anhelos siempre anhelos…

     Víctor Hugo Ibáñez Salta (1966)

Guesero e´ campo

“Pongalé grasita de iguana macho
mezclaita con yerba güena, eso, eso,
con eso se va a poner bien güeno”.

El cántaro como la voz
contiene en el agujero
el dolor abismal que viene del alma.
Dolor que guarda el origen de un cántaro roto.

“Úntele, úntele con ese sabor
de la palabra, donde duele.
Pa´que de a poco se vaya sanando 
y el cántaro cure esos guesos rotos”.

             Víctor Hugo Ibáñez Salta (1966)

martes, 19 de agosto de 2014

Gélido

Camino sobre el borde maravillado
tú a mi lado en aquel estrecho camino.
Jugamos, corremos, nos miramos, nos decimos cosas…
Cosas viejas, nuevas, cosas que pasan.

¡Oh, cuánto andamos! 
Tan alegres y descuidados.
Descansamos en un café con sonrisas.
Mirando bajo esquivo tú mirar.

Irrumpen tus manos tomando mis manos
y tus ojos calando penetran en mí.
El hielo corrió por mí cuerpo
congeló mí voz,
atiesó mis manos
y crispó en mi ser.

Enrareció el aire
esfumando colores,
el cielo y el infierno se tornaron gris.

Tu mano en mi mano,
yo sin poder tocarte.

¿Será frío el infierno?
¿Por qué si tú me tocas, yo muero?
¿Por qué desciendo hasta el oscuro averno, si eres tú lo que deseaba?
¿Qué gélida sensación me embarga, si eras tú quien me quemaba?

Víctor Hugo Ibáñez

miércoles, 25 de junio de 2014

Cáscara vacía



Alguien ha muerto
¡No me dejes sólo!
El susurro de su aliento
ya no está en su boca.
Prepara las exequias
para apaciguar su alma.

Ya su hálito vive
en los susurros que lo nombran
y en mi boca,
su aliento con el mío, se mezcla.

Llévate el féretro cochero
el muerto está muerto.
Solo queda su cáscara vacía.
En el, ya no hay nada.

  Victor Hugo Ibañez