domingo, 29 de septiembre de 2013

Deseo



Indescriptible sensación
que explota en un instante.
Deseo apagar el fuego
que crece en mi.
Impulso inexplicable
inútil pensar, que puedo evadirlo
 o tan siquiera no sentirlo.

Revolución interna de todos los sentidos:
El día en que lo malo es bueno,
 lo bueno es malo,
todo esta al derecho y al revés.
El día en que el piso tiembla
 y los ideales caen desde lo alto.

Toda mi vida,
 se ve sumergida en el abismo de los incierto.
Pienso
¿Estaba viviendo o solo era una espera monótona y rutinaria,
dentro de la cordura de lo social y lo esperado?

Cómo no sentir
¡Qué de lo perturbante, lo real, lo verdadero!
¡Oh! ¿Quién pudiera canalizar el río del deseo
para no sufrir este martirio?

Pero… ¿Qué sería de mí sin afectos?
 ¿Amaría, odiaría, mentiría…?
Que pócima es la vida
para no hacerla rutinaria, ruin y sin vida.
Que me permite renacer en cada encuentro
que me entrega algo y me quita,
me mata y me revive.

¡Qué grande es el deseo y la memoria!
 Una me da sentido y la otra, no lo olvida.

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